Nuestra casa en Japón

Estamos casi al final de nuestra Working Holiday Japón y, muy a nuestro pesar, hemos tenido que dejar nuestro querido hogar aquí en Osaka. Ahora ya podemos explicaros toda nuestra experiencia personal alquilando un departamento barato japonés con todos los detalles posibles, así os hacéis una idea de cómo son las casas en Japón.

En este post os vamos a contar:

CÓMO CONSEGUIMOS ALQUILAR UN PISO EN JAPÓN

Como ya hemos dicho en el post anterior donde os contamos como alquilar un piso en Japón, dejamos claro que nuestra idea inicial era tener nuestro propio hogar sin tener que compartir y pudiendo tener la experiencia de vivir en una mini casa japonesa.

Eso si, ese era nuestro «sueño» pero si hubiese sido un sueño desproporcionadamente caro hubiésemos renunciado rápido. Así que hicimos cuentas y todo apuntaba a que, en pareja, es una de las mejores opciones tanto a nivel de privacidad como económico que puedes hacer.

Nos pusimos manos a la obra buscando en internet, mandamos bastantes correos interesándonos por distintos inmuebles. Algunos nos respondían, otros nos decían que ya no estaba disponible (pero nunca desaparecía de internet) y otros no nos contestaban.

Realmente solo fuimos a ver tres viviendas. La primera era una pasada, a estrenar, muy moderna, con dos plantas, no excesivamente cara, cerca de la estación de tren, estaba dentro de nuestro presupuesto y cerca de muchos restaurantes y supermercados, nos enamoró. Además, el chico que nos la enseñó hablaba inglés y se notaba que en esa agencia habían tenido más trato con extranjeros.

Como podéis ver habríamos pagado 56.825 yenes al mes (unos 470€) y el primer mes nos habría salido por 108.725 yenes (unos 905€) al pagar la mensualidad de entrada más el beneficio de la agencia y firmar contrato.

En este mismo bloque de apartamentos el chico nos mostró otro que también estaba libre. Tenía 10 metros cuadrados más, que se convertían en otro piso y valía lo miso el primer mes de alquiler y luego 62.825 yenes cada mes (unos 525€). Lo que no nos parece nada caro para estrenar un piso como ese. Al final lo descartamos porque nos gustaba para quedarnos a vivir para siempre, pero no para estar un año de WHV y luego tener que irte. Eran más metros cuadrados que podíamos llenar con más cosas innecesarias que luego tendríamos que vender o deshacernos de ellas al final del visado.

Ese mismo día, unas horas más tarde, quedamos con otro chico de otra agencia para ver otro alojamiento. Esta segunda casa estaba ubicada cerca de donde vivimos actualmente, pero era muy vieja. Se encontraba justo enfrente de una fábrica que hacía mucho ruido y el papel de la pared, en algunos lugares, estaba mal por humedades. Olía un poco mal y eso, en verano, parecía que iba a ser un criadero de cucarachas. Por el contrario, la distribución, el tamaño y, sobretodo, el precio nos gustaba bastante.

Como el chico nos vio un poco decaídos y nada convencidos, nos llevó a la inmobiliaria para enseñarnos más pisos.

Al llegar nos ofrecieron té y nos hicieron rellenar un formulario con nuestros datos, preguntándonos acerca de las características del piso que queríamos. Si, todo en perfecto japonés y ellos cero de inglés así que tocó tirar de mucha paciencia por ambas partes y Google traductor.

Nos enseñaron muchísimos pisos, según íbamos descartando y les decíamos el motivo iban buscando más acorde con lo que les íbamos diciendo. Siempre imprimían el plano de la casa y, si las había, fotos del interior para que las viéramos. Al final, muy poco convencidos a decir verdad, nos decidimos por ir a ver una de las últimas que nos enseñaron. Este tercer lugar que vimos ya fue el que finalmente nos quedamos, donde vivimos. Aquí os dejamos las fotos que nos enseñaron en la inmobiliaria antes de ir a ver la casa. 

Al verlo nos gustó. A Adri más que a Anna. Nos pareció muy pequeña pero tenía muchas cosas que nos gustaban. Por supuesto, el precio era un caramelito muy difícil de rechazar y las condiciones eran muy buenas. Así que le dijimos al agente inmobiliario que nos la quedábamos.

Volvimos a la inmobiliaria y nos miramos el contrato y sus condiciones otra vez. Lo más importante para nosotros, el contrato no tenia duración mínima, por lo que podíamos irnos a otra casa en cualquier momento sin tener que pagar ninguna personalización, simplemente teníamos que avisar un mes antes de que queríamos dejar el lugar.

Normalmente al contratar un apartamento te piden un aval, nosotros se lo pedimos a una pareja japonesa que conocemos de Tokyo que, muy amablemente, accedieron a hacerlo. Los de la inmobiliaria los llamaron, les cogieron algunos datos y listo.

Una vez teníamos claros todos los puntos del contrato, dimos una paga y señal de 10.000 yenes y, el día que nos diesen las llaves, teníamos que pagar el resto correspondiente a la cuantía del primer mes.

Acordamos un día para volver a la inmobiliaria, acabar de hacer el papeleo y que nos diesen las llaves para entrar a vivir a nuestro querido hogar.

Para firmar estos documentos necesitábamos tener nuestro propio hanko, como no lo teníamos, ellos se encargaron de hacernos uno para poder arreglar todo el papeleo lo más rápido posible.

CÓMO ES NUESTRA CASA EN JAPÓN

CÓMO ES LA CASA Y SU UBICACIÓN

Nuestro piso se encuentra en una zona residencial a una media hora en tren a las dos zonas más turísticas de Osaka, Umeda y Namba. Desde nuestra casa tenemos unos 10 minutos andando a la estación JR más cercana, aunque también tenemos otra estación de Kintetsu a 15 minutos. Estamos contentos con las distancias que tenemos tanto andando como en metro y, también, los precios del transporte público. La única pega sería que al no ser una estación principal, a veces, los trenes no pasan tan a menudo.

El apartamento forma parte de un bloque de 6 viviendas incluida la nuestra, nos recuerda un poco a los típicos moteles americanos. La vivienda tiene 21,33 metros cuadrados pero habitables serán alrededor de unos 18 metros cuadrados y se encuentra en una esquina de la planta baja del edificio. En la parte delantera del edificio hay espacio para estacionar bicicletas, sin necesidad de pagar nada extra. También, si es el caso, hay plazas de coche disponibles pagando una cuota.

Es un piso de los denominados 1K que quiere decir que tiene una habitación y cocina. Básicamente se divide en dos partes: la entrada, que es donde se encuentra la cocina y el baño y, la habitación/dormitorio/comedor/todo. Estas dos partes se encuentran perfectamente diferenciadas por una puerta que, para nosotros, era indispensable. La distribución es calcada a la de miles de otras viviendas que fuimos viendo por internet.

A la parte de la habitación le da el sol prácticamente desde que sale hasta que se esconde y eso es muy bueno. Además, la habitación ya venía con aparato de aire acondicionado que aunque es viejo, funciona perfectamente. Otra cosa que nos pareció interesante fue que todas las ventanas que se pueden abrir cuentan con mosquitera, cosa que agradecimos mucho en verano.

La zona de la cocina es suficientemente grande como para poder cocinar tranquilamente. Podríamos haber tenido incluso una mesita pequeña con dos sillas o un mueble pequeño para tener más superficie para cocinar y almacenar pero, al estar poco tiempo, decidimos que no era indispensable. Lo que si que tenía la cocina era un espacio destinado a la lavadora en una esquina, incluso había espacio para poder tener una nevera de las grandes.

En Japón hay un sistema de recogida de basura bastante tedioso que varía en función de cada barrio, además hace que ocupes bastante espacio dentro de tu casa. Por suerte la zona de nuestra cocina es suficientemente grande como para que quepan los distintos cubos para separar adecuadamente la basura.

La parte que menos nos gusta es el lavabo ya que es muy pequeño y está junto la ducha con el retrete y, como no hay ventanas, cuando te duchas queda todo empañado y húmedo, es un poco desagradable (al menos para nosotros). Hay que tener cuidado en ventilar bien y encender el extractor para que no se llene todo de moho con el tiempo, eso lo hemos hecho a raja tabla y no nos ha salido casi nada de moho en un año. Otro punto «decepcionante» fue que el lavabo no tiene los típicos botones para limpiarte el culito con agua calentita o para mantener la taza caliente mientras haces tus necesidades, es un inodoro normal y corriente.

Como extra decir que tenemos una pequeña zona bastante «grande» de balcón que nos ha ido muy bien para tender gustosamente la ropa, ventilar, limpiar cosas, etc. Si hubiésemos vivido aquí más tiempo podríamos haber puesto una mesita pequeña y todo.

Y esta es toda nuestra casa. Como podéis ver los 18 metros cuadrados cunden bastante, tanto que hemos podido tener visitas de parejas en distintas ocasiones que, además, se han quedado a dormir durante días. Eso si, apretándonos todos un poquito y perdiendo toda la intimidad posible pero muy divertido.

NUESTRO BARRIO Y LOS SERVICIOS QUE TENEMOS CERCA

Una de las cosas que creemos que hay que tener en cuenta es ver si el lugar donde vas a vivir tiene suficientes servicios cerca como para no tener que desplazarte en metro cada vez que quieras ir a comprar un paquete de galletas o, que puedas ir a comer a algún lado andando sin tener que desplazarte excesivamente un día que no tienes ganas de cocinar.

A dos minutos andando hay una tienda abierta 24 horas, un Family Mart. También hay dos 7 eleven bastante grandes a unos 7 minutos andando. Dos supermercados grandes a unos 10 minutos andando que es donde acostumbramos a hacer las compras, se tratan de un Life y un Mandai.

En el barrio hay distintos sitios de gastronomía japonesa para comer a menos de 15 minutos, entre ellos restaurantes familiares que hacen un poco de todo, de udon, de yakiniku, etc.  y también un McDonalds abierto 24 horas a unos 5 minutos.

Hay dentistas, médicos, tiendas de muebles de segunda mano, farmacia y todo lo que puedas necesitar para vivir a menos de 10 minutos andando. A unos 5 minutos de casa tenemos un templo pequeño donde han hecho bastantes celebraciones a lo largo del año, cerca de este templo hay un parque bastante grande donde en primavera había un montón de cerezos y la gente de la zona iba a hacer hanami cada día, con columpios, zona de gimnasio para gente mayor y un campo de béisbol en el que suelen jugar los fines de semana.

Muy cerquita de casa, a menos de un minuto tenemos unos baños públicos que cada día están llenos de gente y justo enfrente una lavandería.

Si caminas durante unos 20-30 minutos llegas a una zona de restaurantes, bares, y distintos locales de ocio.

Nuestro barrio no es que tenga mil cosas por hacer ni ver, pero es tranquilo y tiene todo lo necesario para vivir, eso sí, no es una zona de ocio para nada. 

CUÁNTO PAGAMOS PARA VIVIR EN NUESTRO PISO EN JAPÓN

Seguramente esta es una de las partes que más os interesa saber de todo este rollo de post así que no me ando más por las ramas y os contamos detalladamente nuestros gastos mensuales para vivir en Japón.

El primer mes tuvimos que pagar 119.550 yenes (unos 995€) para entrar a vivir a nuestro apartamento. Este pago incluye:

  • La mensualidad que es de 34.000 yenes.
  • El Reikin, que es el pago de gratitud al arrendador. Fueron 31.000 yenes.
  • El cambio de llaves y cerradura: 16.740 yenes.
  • Los distintos seguros anuales ascendieron a 17.810 yenes.
  • La comisión para la inmobiliaria 20.000 yenes.

Esta cantidad puede parecer mucho, pero al ser el alquiler mensual tan barato (34.000 yenes) nos compensaba. A pesar de perder el dinero del reikin, cambio de llaves y la comisión de la agencia, con el tiempo nos salía más barato que coger una casa con una mensualidad más elevada.

Ahora os mostramos nuestros gastos de cada mes:

  • Mensualmente pagamos 34.000 yenes (unos 280€) en concepto de alquiler. Este importe se divide en: 31.000 yenes de alquiler y 3.000 yenes de gastos de comunidad.
  • De internet pagamos 4500 yenes al mes (unos 37 €). No tenemos instalado internet en casa por temas de permanencias. Lo que nos salía mejor de precio fue contratar un pocket Wifi. Lo hemos estado usando todo el año y no tenemos ninguna queja, ha funcionado perfectamente, rápido y con buena autonomía para pasar casi todo el día fuera de casa dándole bastante uso.
  • Tuvimos que contratar un número de teléfono japonés. Pagamos 1081 yenes al mes (unos9€), con 7GB de datos.
  • La factura del gas y la luz viene conjunta, de media pagamos unos 4000 yenes al mes (unos 33€).
  • El agua lo cobran cada dos meses y siempre hemos pagado la misma cantidad: 2552 yenes (unos 21€). 

Todo esto hace un gasto mensual de: 46.133 yenes al mes (unos 385€). Siendo meses un poquito más y meses un poquito menos, aunque hablamos de una variación que no llegaría a 2000 yenes de diferencia.

CÓMO AMUEBLAMOS Y CÓMO CONTRATAMOS TODOS LOS SERVICIOS PARA NUESTRO PISO EN JAPÓN

Cuando estuvimos en la inmobiliaria mirando pisos y nos interesamos por este en el que estamos, preguntamos al hombre si en este piso había algún electrodoméstico ya que en el que miramos en la anterior agencia incluía, por lo menos, los electrodomésticos básicos.

No sabemos si es el procedimiento habitual, le dimos pena o nos vio muy pobres, pero el hombre hizo una llamada y nos dijo que nos daría una nevera, un fogón y la lavadora, pero que era de segunda mano. A nosotros nos daba absolutamente igual, es más, si lo hubiésemos comprado nosotros también habrían sido de segunda mano.

Al entrar al piso teníamos allí los electrodomésticos. Eso sí, un día fuimos a poner la lavadora y no iba, se lo comentamos al de la inmobiliaria y, después de venir a ver la lavadora varias veces, al final nos la cambiaron por otra sin ningún coste adicional.

La gran mayoría de las cosas que hemos comprado han sido de segunda mano a través de distintos grupos de Facebook: Osaka Sayonara Sales, Kansai Sayonara Sales o Osaka Buy and Sell. Estos grupos funcionan al estilo wallapop y te encuentras vendiendo, básicamente, a gente que ha venido de estudiante, con Working Holiday Visa o con trabajos temporales, por lo que, quieren vender rápido e irse. Algunas de las cosas que tenemos las conseguimos gratis porque la gente las quería usar hasta el último día y luego tenían que dejar la vivienda vacía.

También compramos alguna cosa nueva, como el nórdico o sábanas, que no había manera de encontrar de segunda mano rápidamente y, en Marzo, nos hacía falta urgentemente. Todo esto lo compramos en Nitori, que es como un Ikea japonés.

Para acabar, compramos bastante en las conocidas popularmente tiendas de 100 yenes como Daiso y Flets 100 para comprar objetos y utensilios más pequeños sobretodo de cocina y baño.

Sobre cómo contratar los servicios de luz, agua y gas no podemos decir mucho al respeto. En nuestro caso, al vernos idiomáticamente muy limitados preguntamos a la agencia si podían hacerlo ellos, nos dijeron que se harían cargo de todo y así fue. Y lo mejor de todo es que no tuvo coste adicional alguno. Tampoco sabemos si en este caso fue suerte o si es un procedimiento habitual en las inmobiliarias.

Solo nos avisaron de que, el primer día, vendría el señor del gas para hacerle una revisión a la instalación y nos diese el visto bueno para poder utilizarlo de manera segura.

Lo único que tuvimos que mirar nosotros fue el internet. Tardamos un par de semanas en tenerlo, porque queríamos, sobretodo, poder poner internet normal en casa, pero nos pedían permanencias sobre los dos años o unas penalizaciones económicas muy altas si lo dejabas antes de tiempo. Así que al final nos decidimos por el pocket wifi que, aunque no es la opción más barata, finalmente creemos que fue lo mejor, porque nos ha sido muy útil para poder tener internet mientras nos encontrábamos fuera de casa sin tener que contratar una tarifa muy cara para el teléfono móvil.

Una cosa que a nosotros nos sorprendió mucho fue como pagar las facturas. Cada mes el cartero te deja en el buzón las facturas de la luz, gas, agua y teléfono, todo normal. A no ser que domicilies las facturas tienes que ir a pagarlo a una combini (Family Mart, Seven Eleven, Lawson, Mini Stop, etc.). Nosotros decidimos no domiciliar nada porque uno de los dos cobraba en efectivo y así nos iba bien para ir sacándonos efectivo de encima.

QUÉ HACER PARA DEJAR TU PISO EN JAPÓN CUANDO FINALIZA EL VISADO

AVISAR A LA INMOBILIARIA

Una vez tenemos claro cuando vamos a irnos de nuestro piso en alquiler, queremos dejar la ciudad donde estamos o, simplemente se nos acaba el visado, tenemos que avisar a la inmobiliaria con un mes de antelación.

En nuestro caso, mandamos un correo electrónico y nos dijeron que teníamos que pasar físicamente por la tienda. No quedamos en un día en concreto, cuando nos fue bien pasamos, les dijimos el día aproximado que queríamos irnos ya que no sabíamos la fecha exacta y nos hicieron firmar unos papeles conforme íbamos a dejar el inmueble ese día.

Una semana más tarde mandamos otro correo electrónico diciéndoles el día exacto en el que nos iríamos y la hora que nos iba bien para que pasasen a inspeccionar el piso y a recoger las llaves. Nos contestaron que ningún problema.

DESHACERTE DE TODAS TUS PERTENENCIAS

Cuando alquilamos el piso nos comentaron que el día de irnos teníamos que dejar el piso vacío igual que cuando nosotros nos lo encontramos, limpio y sin desperfectos, sino cobrarían una penalización.

Pusimos a vender todo lo que habíamos obtenido en grupos de Facebook como: Osaka Sayonara Sales, Kansai Sayonara Sales o Kobe Sayonara Sales. La verdad es que creemos que tuvimos mucha suerte y lo pudimos vender casi todo bastante bien y razonablemente a buen precio. Además, algunas cosas como alimentos, condimentos de cocina y/o utensilios pequeños los regalamos.

Habíamos leído bastante sobre las inmobiliarias en Japón y todo el mundo coincidía en que te intentaban cobrar siempre cuando dejabas el piso. Lo único que nos tranquilizaba era que no habíamos pagado ninguna fianza que nos tuviesen que devolver, pero en nuestro contrato no había ningún apartado referente a la limpieza al dejar el piso así que pensábamos que buscarían cualquier desperfecto o que mirarían mucho la limpieza del piso para intentar sacarnos dinero. Lo teníamos asumido.

Llegó el día de abandonar nuestro querido hogar y, a la hora acordada, llegó el chico para hacer su trabajo. Creíamos que estaría mucho rato mirando y remirando, pero nada más lejos de la realidad, el muchacho se dio una vuelta rápida y nos dijo que estaba muy, muy limpio, que todo perfecto. En menos de diez minutos miraron la casa y entregamos nuestras llaves, ya no teníamos casa.

Nosotros no tuvimos ningún problema con pagar de más. Dejamos el piso sin desperfectos, vacío y limpio, pero por ejemplo, en el suelo de madera de la habitación habían algunas ralladas que creemos que es algo normal habiendo vivido durante casi un año en una habitación de ocho metros cuadrados durante casi un año.

VALORACIÓN DESPUÉS DE UN AÑO VIVIENDO EN UN PISO PEQUEÑO BARATO EN JAPÓN

Cuando no encontrábamos nada que nos gustase o las inmobiliarias no nos respondían, nos planteamos ir a una Share House, pero haciendo cuentas no nos salía a económicamente rentable, por no hablar de las ventajas que tiene, para nosotros, tener tu propio espacio.

A día de hoy, casi un año más tarde, no podemos estar más felices con la elección que tomamos. Cierto es que tuvimos muchas dudas y nos costó mucho decidirnos pero tanto por el precio, el piso y la zona en la que hemos vivido creemos que fue una excelente elección.

Podríamos haber encontrado algo mejor? Seguramente sí, pero también depende de lo que sea mejor para cada persona. Mejor precio, ubicación, estado del piso, servicios cerca… Nosotros teníamos una prisa relativa cuando encontramos este y nos pareció que tenía una relación calidad-precio que se ajustaba muy bien a lo que llevábamos en mente antes de empezar a buscar. Quizás si hubiésemos tenido menos prisa podríamos haber encontrado algo de las mismas características pero más céntrico, aunque eso ya nunca lo sabremos. 

Nuestro consejo es que no os asustéis por lo que leáis por internet sobre lo caros o lo difícil que resulta tener tu propio piso en Japón, aquí tenéis una experiencia de una pareja, sin saber japonés, con agentes inmobiliarios que no sabían inglés y a precios realmente muy razonables tanto por la ciudad como por la ubicación del apartamento.

Lo que también tenemos que decir es que a personas que viajan solas o cualquier persona o pareja que vaya a Japón por tiempo inferior a un año quizá no le merezca la pena la opción de intentar contratar un piso propio.

Así que, tanto si tenéis intención de venir solos/as, en pareja, en grupo o con tu mascota, por un período corto o largo, no te pierdas la experiencia de vivir durante un largo período de tiempo en un país tan diferente a nivel social y cultural como es Japón ya que es una experiencia totalmente enriquecedora y que estamos seguros que recordaréis toda la vida.

VÍDEO DE NUESTRA CASA EN JAPÓN

Aquí os dejamos un vídeo de nuestro querido hogar para que os podáis hacer una idea mejor de como es un piso pequeño en el que pueden vivir una pareja perfectamente durante un año en Japón.

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