Trabajar en Japón. Nuestra experiencia

Durante el año en el que estuvimos viviendo en Osaka con la Working Holiday Visa tuvimos la surte de poder trabajar en distintos trabajos. Trabajar en Japón no es sencillo al principio pero nada fue tan terrorífico como nos lo habían pintado.

Esta entrada la vamos a escribir entre los dos, cada uno contará su experiencia ya que trabajamos casi siempre en lugares distintos y por separado.

TRABAJAR EN UN “BAR ESPAÑOL” EN OSAKA. EXPERIENCIA DE ANNA 

La verdad es que el lugar donde trabajaba y su jefe eran un poco peculiares. Se trataba de un señor libanes que tenía este bar español, además de barcos que hacían recorridos turísticos por Namba y otros barcos que hacían cruceros con karaoke y barbacoa por toda Osaka durante un par o tres de horas.

Barco haciendo crucero por los canales de Dotomburi en Osaka

EL MOMENTO DE LA ENTREVISTA PARA TRABAJAR EN UN BAR EN JAPÓN. TODA UNA AVENTURA

A la entrevista fuimos Adrià y yo, un día antes habíamos ido juntos a la oficina de Hello Work y nos habían dicho que en esta empresa necesitaban a más de una persona. Nos ha hizo el jefe libanés, que hablaba inglés, y Miki, la que más tarde se convertirá en mi compañera de trabajo. La entrevista fue muy rápida, cuatro preguntas de rigor como: a qué nos dedicábamos en España, por qué elegimos Osaka, dónde vivíamos de Osaka, si queríamos trabajar los dos los mismos días, si fumábamos y si bebíamos con frecuencia. Fue gracioso porque al responder que no fumábamos, no acostumbrábamos a beber y que no nos gustaba la cerveza, sus cares fueron más bien de decepción que de aprobación.

Nos preguntaron que si teníamos prisa y nos llevaron con ellos al Costoco a comprar cosas para el bar y para los negocios en general. Estuvimos hablando un poco de todo y de nada y nos invitaron a comer. Mientras comíamos nos dijeron que nos contrataban a los dos si queríamos y que podíamos empezar ese mismo día por la tarde/noche.

Cerezos en flor en Osaka

Las condiciones iniciales fueron que, más o menos, tendría las horas que quisiese de trabajo. Sería principalmente ayudante de cocina en el bar, las horas de trabajo serían en un principio de tarde/noche y me pagaban el transporte de mi casa al bar 100%. Si durante el turno de trabajo tocaba comida entraba también (makanai) y cobraría 1000 yenes la hora. Pero para mi, lo mejor de todo, es que no tenía que hablar japonés.

PERO… ¿CÓMO ERA MI TRABAJO EN UN BAR EN JAPÓN? 

El trabajo estaba bien y cumplió prácticamente todo lo que me dijo al principio. Lo único que no “cumplió” era que siempre quería que trabajase más horas pero, con decir que no podía, lo entendía y tan amigos. Mi intención en esta Working Holiday Visa no era trabajar tanto como pudiese para matarme a hacer dinero, sino vivir la experiencia de vivir en Japón. Nunca tuve que pedir que me pagasen, siempre iban a tiempo, tanto en el pago del salario como en el del transporte.

Para este trabajo tuve que comprarme unos zapatos negros que se pudiesen mojar y que fuesen cómodos para estar muchas horas de pie. Era la única cosa que me pidieron. Ellos me daban una camisa y me podía poner los pantalones que quisiese.

Normalmente trabajé siempre en turno de tarde/noche. Entraba a las 17:00h y, si había un trabajo normal salía a las 23:45h para tener tiempo de coger el último tren a las 23:55. Por suerte tenía la estación casi al lado del bar. Trabajaba unos 4 días a la semana, aunque muchas veces eran cinco. Si no había gente en el bar, me iba para casa. Si había mucha gente y Miki necesitaba más ayuda, me podía quedar hasta las 2:00 o las 3:00 de la mañana, entonces, ella me llevaba a casa en coche.

Prácticamente trabajé siempre de ayudante de cocina, Miki y yo solas en el bar. La verdad es que era estresante pero nos llevábamos genial y nos compaginábamos un montón. Ella se abrió mucho conmigo y pude conocer muchas otras caras de Japón que no tienes la ocasión de ver si no conoces a alguien “realmente”.

En algunas ocasiones especiales, por falta de personal, iba a hacer los “cruceros-barbacoa”. Mi tarea consistía en ir, limpiar, preparar mesas, comida fría y servir las bebidas durante la velada detrás de una mini barra. Cuando los clientes se iban, limpiar todo. Trabajar en el barco era lo que más me gustaba, podía ver como atardecía, el castillo de Osaka iluminado, en la época de los cerezos todas las iluminaciones rosas bordeando el río, etc.

Tuve un problema de salud estando allí y tanto mi jefe, como Miki, se portaron fantásticamente conmigo. Todavía hoy no tengo palabras para agradecerles todo lo que en ese momento hicieron por mi. A día de hoy sigo manteniendo contacto semanal con ella y nos ponemos un poco al día de todo.

Trabaje prácticamente todo el año allí y tuve una muy bonita experiencia con ellos. 

PROFESORA DE ESPAÑOL Y CATALÁN A TRAVÉS DE LA APLICACIÓN “HELLO SENSEI” EN OSAKA. EXPERIENCIA DE ANNA 


¿QUÉ ES “HELLO SENSEI”? UNA ALTERNATIVA A TRABAJAR COMO PROFESORA DE ESPAÑOL EN JAPÓN

Para quienes no conozcan Hello Sensei, es una aplicación donde te registras como profesor y te creas un perfil. En el perfil, a parte de los datos típicos personales, te piden que expliques qué idiomas puedes enseñar, el nivel que tienes, si tienes algún estudio específico y/o alguno relacionado con la educación, etc. Además, también puedes poder si solo quieres alumnos masculinos y/o femeninos, distintos rangos de edad, diferentes niveles de dificultad, etc. El lugar para dar las clases también lo puedes elegir, puede ser tu casa, un bar, la biblioteca, casa del alumno, etc. yo siempre quedé en sitios como cafeterías económicas o McDonalds. Y, por último, eres tu quien pone el precio de lo que crees que cuesta tu sesión. Me pareció una buena idea para sacar algo de dinero extra y una bonita experiencia. 

Los alumnos, a su vez, se registran y pueden acceder a los perfiles de los profesores registrados y contactar con estos a través del método que el profesor elija. En mi caso siempre ponía que me contactaran a través de correo electrónico.

Yo puse un precio de 1000 yenes la primera clase y 1500 yenes a partir de la segunda. También tenías la opción de poder poner precios para grupos pero no tuve nunca a ninguno.

MI EXPERIENCIA CON HELLO SENSEI EN JAPÓN

Personalmente me llevé  un buen chasco. Muchos de los alumnos eran chicos de entre 18-25 años, hasta aquí perfecto. Algunos solo querían quedar una hora y aprobar un examen que tenían al día siguiente sin saber prácticamente nada. Otros solo quedaban la primera clase, ya que es la más barata (había una opción de poner la primera más barata y las siguientes a otro precio) y te decían que por favor nada de hablar y a hacer las tareas. Y luego los otros, con los que todo iba perfectamente, muy agradables, simpáticos, con mucho interés por el idioma, hasta que un día dices que tienes pareja y no te vuelven a contactar más. 

Aún con todo eso, tengo dos bonitos recuerdos. El de una chica con la que estuve todo el año, de más o menos mi edad. Ella vive en Kobe y quería aprender catalán porque tenía un novio catalán. Más tarde, lo dejaron y seguimos con el catalán pero también con el español. Su intención era venir a España a hacer la Working Holiday Visa este año. 

El otro al que guardo muy buen recuerdo, era un hombre de unos 50 años que trabajaba en el mercado Kuromon de Osaka. Decía que últimamente iban muchos turistas españoles y que sería bueno que pudiese mantener una mínima conversación con ellos ya que muchos no saben inglés. Este señor hablaba japonés, inglés, chino, coreano y estaba estudiando español y francés.

Me parece una opción muy interesante para sacarte un dinero extra pero sabiendo que hay gente para todo en este mundo.

TRABAJAR EN UN RESTAURANTE ESPAÑOL EN JAPÓN, DE LOS DE VERDAD. EXPERIENCIA DE ADRI

Había leído por internet, al igual que vosotros si habéis buscado por internet o habéis entrado en esta entrada, que trabajar en un bar de comida española era de los empleos que un español podía conseguir más rápidamente en Japón.

Así que me puse a buscar por internet qué restaurantes españoles había por Osaka, e intente contactar con ellos mediante correo electrónico. Si soy sincero, solamente uno me respondió. Creo que a los japoneses les gusta más que vayas en persona a buscar trabajo.

LA ENTREVISTA. MEDIO EN JAPONÉS MEDIO EN ESPAÑOL.

Lo curioso fue que ese que me respondió fue el que finalmente me contrató. La entrevista fue bastante peculiar, acostumbrado a las entrevistas españolas claro.

Trabajando en bar español en Japon

El jefe de los restaurantes, luego me enteré de que tenían otros dos restaurantes de españoles, había estado viviendo en España algunos años y hablaba castellano. Eso me facilitó bastante las cosas durante la entrevista. Principalmente me preguntaba cosas personales des estilo: por qué había ido a Japón, qué me gustaba de allí, si había estado en tal sitio, etc. Muy pocas cosas relacionadas con el trabajo, yo creo que son conscientes de que trabajar en un restaurante no es lo más difícil del mundo y que cualquiera puede entender la dinámica de trabajo rápidamente. Finalmente me dijo que sin problema me contrataban, que cuando quería empezar y qué horario me iba bien.

MI PRIMER TRABAJO COMO CAMARERO Y TIENE QUE SER EN JAPÓN. 

A la semana fue mi primer día de trabajo. Era camarero, tomar comandas, atender a los clientes y preparar las mesas, todo muy sencillo si no fuera porque debía hacerse todo en japonés.

Antes de empezar a trabajar me hicieron comprar unos zapatos negros y pantalones negros, para la parte de arriba ellos mismos me dejaban una camisa roja, pero a veces yo llevaba camisetas, el dueño me dio un par que podía usar en el trabajo. Los primeros días me dejaban anotar en castellano, pero más tarde todo debía ser en japonés. El trabajo no era para nada aburrido, siempre entraba en las horas puntas y no paraba quieto. A veces era estresante, el bar era muy popular y siempre estábamos llenos. Los compañeros eran todos muy divertidos y jóvenes, por lo que nos lo pasábamos bien, había muy buen rollo en general.

Trabajar restaurante español en Japon

Los días más divertidos pero al mismo tiempo más agotadores era cuando había un evento. Era algo que se hacía fuera de los restaurantes. Se montaban varios puestos de comida en un parque o similar y la gente puede ir a comprar lo que más le guste y comer por allí. Además muchas veces, en estos eventos, había música en directo, concursos, platos que se hacían solo para esos días, etc. En nuestro caso, servíamos paellas, sangrías y churros. Alguna vez Anna vino a trabajar a los eventos también con los de mi trabajo para ayudar.

Anna: Me lo pasaba genial trabajando en los eventos de las paellas. Fui la primera vez, en Osaka, cuando empecé a trabajar en el restaurante español y me encantó la experiencia. Luego fui un par de veces más en un evento que hicieron en el parque de Nara,  fue muy estresante pero, trabajar rodeados de ciervos y en un lugar como aquel fue muy chulo. Además, sus compañeros y jefe me trataban muy bien.

calle de bares nocturna japon

El primer mes de trabajo me tenían de prueba, cobrando el mínimo que se pagaba en la zona de Kansai, si yo cumplía con el trabajo pues me subirían un poco el sueldo y continuaría allí. A la hora de cobrar siempre pagaban puntuales, tanto el transporte como el plus por nocturnidad. Me entraba comida y, con el tiempo, me subieron más el sueldo. Creo que mejoré bastante mi japonés, no tanto como hubiese querido pero sí que gané algo de fluidez.

En los últimos meses me metieron en la cocina y terminé siendo cocinero. 

TRABAJAR EN UN RESTAURANTE ITALIANO EN JAPÓN. EXPERIENCIA DE ADRI

Cuando Anna y yo fuimos a la entrevista de esta oferta de trabajo después de visitar las oficinas de Hello Work, nos dijeron, que había un restaurante italiano en el que necesitaban gente, que el propietario era muy buena persona y que no necesitabas japonés para hacer el trabajo. La verdad es que la entrevista fue un tanto surrealista. El dueño era japonés y hablaba un poquito de italiano, pero durante la entrevista también había un empleado italiano que hacia de traductor cuando no nos enterábamos de alguna cosa que nos preguntaba Tanaka ya que gran parte de lo que nos decía era todo en japonés.

Anna no entendía nada de lo que le preguntaban más allá de cuatro palabras. Evidentemente se necesitaba un mínimo de japonés para poder trabajar allí ya que tenías que servir mesas y la mayoría del tiempo tenías que estar con el jefe a solas. Nos fuimos de allí pensando que, obviamente, no nos iban a contratar,

LA HORA DE LA VERDAD, QUIÉN SE QUEDA TRABAJANDO EN EL RESTAURANTE ITALIANO.  

Al día siguiente, Tanaka nos llamo por teléfono para decirnos que si podíamos ir al restaurante para hablar. Esto fue lo más gracioso de todo, al llegar allí, nos dijo que solamente podía contratar a uno de los dos, pero que fuéramos nosotros que decidiéramos quién. Por lógica, yo me quedé con ese trabajo ya que Anna no sabía japonés y, por lo menos, yo me podía medio comunicar con ese hombre.

En este trabajo me hicieron comprar una camisa blanca y los zapatos negros, pero ya los tenía del bar español. En este restaurante se hacia servicio de mediodía y noche, por lo que a veces iba por las mañanas y otras por las tardes, según el servicio las tareas eran un poco diferentes.

MI OTRA RUTINA DE TRABAJO CON UN JEFE AUTÉNTICO JAPONÉS

Cuando empezaba por las mañanas solía ir a eso de las 10:00 al restaurante, aunque este no abría hasta las 12:00. Había que preparar las mesas y limpiar todo lo del día anterior. Tanaka era bastante estricto en cuanto a la preparación, el cuchillo mirando hacia aquí, la copa allá, para limpiar las copas usa este estropajo, para los platos este otro… muy a la japonesa. El servicio de comidas era agotador, entraba mucha gente y durante dos horas no paraba quieto, con suerte a veces éramos dos camareros.

El servicio de cenas era lo que más me gustaba, pero también era mucho más aburrido. Había días en que no venia nadie al restaurante y Tanaka me mandaba a casa sobre las 21:30, cuando de normal salía a las 23:00. Por las noches trabajábamos a la carta, y cada día era diferente según lo que Tanaka quisiera preparar o estuviera de oferta en el mercado. Lo primero que hacía era mirar qué platos había ese día en carta para después poder atender a los clientes correctamente. Tenía que preparar las mesas de una manera diferente a la de la mañana, y con suerte, Tanaka me dejaba hacer preparaciones básicas en las cocina.

Por la noche normalmente trabajaba el otro chico italiano con el que me llevaba bastante bien, era una suerte que estuviese porque podía hablar con el en inglés y encima podía hacer de traductor con Tanaka. Cuando este chico no trabajaba aprovechaba para hablar con Tanaka, y a pesar de que mi japonés era pésimo, manteníamos conversaciones interesantes.

En este trabajo me pagaban un poco mejor que en el otro y la comida que me daban era realmente buena. Lo malo era que hacía menos horas, como ya he dicho, cuando no venían clientes me iba mucho antes a casa.

Al final dejé este empleo porque en el bar español me ofrecieron muchas más horas diarias y me aumentaron el sueldo. Fue una bonita experiencia y el tipo de trabajo, a pesar de ser en restauración igual que el otro, fue muy diferente. Si estáis por la zona del castillo de Osaka y os apetece comer una buena pizza de estilo napolitano, sin duda os recomiendo que vayáis a comer al “Beato”, no os defraudará.

restaurante beato en Osaka

CONCLUSIONES DESPUÉS DE TRABAJAR UN AÑO EN JAPÓN CON WORKING HOLIDAY VISA

Si bien nuestro nivel de japonés no era espectacular y, en el caso de Anna, casi nulo, no tuvimos ningún problema para podernos comunicar en nuestros trabajos. Eso si, hay que ser consciente de tus limitaciones y, si no te ves con corazón de poder hacer bien un trabajo por este motivo, no lo aceptes o inténtate esforzar al máximo para mejorar día a día. Los japoneses valoran mucho que te esfuerces por conocer su idioma y su cultura en general. Anna no aprendía mucho japonés por el tipo de trabajo que tenía pero siempre preguntaba por sus costumbres, les contaba lo que ella conocía, se interesaba por intentar conocer palabras o como poder dirigirse a los clientes para frases cortitas, y eso, le gustaba mucho a sus compañeros. 

Los salarios que tuvimos nos parecieron lo normal para el tipo de trabajos que teníamos. Siempre tuvimos mucha flexibilidad de horario, era conscientes de que estabas allí de paso y, que a parte de trabajar, querías conocer el país. Si avisábamos con tiempo, más que nada para no fastidiar al que te tiene que sustituir, siempre pudimos hacer los planes que quisimos.

Lo que más nos impactó fue esa forma de trabajar “a la japonesa”. Tienen como cinco esponjas diferentes en la pica para limpiar los distintos utensilios de cocina, y si, te ven si no lo haces correctamente. A la hora de cocinar, para hacer alguna receta, tienes que hacerlo en el orden exacto que ellos te dicen, aunque para el resultado sea totalmente irrelevante. En fin, este tipo de cosas a las que no estamos acostumbrados en España. Al mismo tiempo, te dejaban bastante libertad y no te sentías para nada controlado. Ellos te enseñaban como se hacía una tarea y ya confiaban en ti para que a partir de ese día, lo hicieses tu solo.

Valoramos muy positivamente esta experiencia laboral. Era nuestra primera vez trabajando en restauración y hemos aprendido un montón. Además hemos conocido a gente muy maja que nos ha explicado muchas cosas de Japón y de su gente que desconocíamos. Y, por nuestra sorpresa, siempre nos sentimos muy valorados por nuestros jefes. 

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